Repetir hasta conseguir

Querida amiga,

Perdóname por desaparecer. He dejado de escribirte estas cartas durante algunas semanas porque, sencillamente, no podía con todo. Y sigo sin estar segura de poder, pero ya sabes que soy muy tozuda y aquí estoy, intentándolo otra vez.

Me gustaría decirte que estoy peor de lo que estoy, pero en realidad estoy bastante atrapada en mi autoexigencia y me siento más bien culpable por no haber mantenido el ritmo. No quiero alarmarte: sé que esta racha es temporal y que voy a mejorar. Mientras tanto, intento hacer las cosas sin demasiadas expectativas y tenerme paciencia.

En estas semanas he estado haciendo inventario y ordenando mi contabilidad para hacerme la vida un poco más fácil, aunque aún me queda bastante por delante. Estoy dedicándole una hora al día para no dejar de avanzar sin descuidar el resto.

Ayer hice un prototipo en directo y ahora mismo lo estoy resinando mientras te escribo esta carta. Quiero probar si es cómodo y, si le doy el visto bueno, sacar una pequeña línea de productos similares.

Tengo mil cosas en la cabeza, e intento constantemente organizarlas para que vayan tomando forma, pero la realidad es que hay demasiadas cosas empezadas. Así que mi objetivo ahora es claro: ir cerrando.

¿Tú cómo te organizas cuando sientes que todo se acumula?

Sea como sea, nos leemos el viernes que viene, aunque sea Viernes Santo.

Una semana para olvidar.

Querida amiga,

Esta semana ha sido mi top 1 de peor semana del año. Nada grave, estamos todos bien en casa, pero ha sido un grandioso cúmulo de problemas y malas situaciones sumadas al agotamiento y a la incapacidad de abarcarlo todo.

Desde una analítica de sangre en la que acabé desmayada —con tres enfermeros buscando venas— hasta la muerte de mi portátil, pasando por un resfriado de esos que te aplastan contra el sofá. Una semana para olvidar.

Me siento frustrada, congestionada y agotada, sabiendo que aún me queda todo el fin de semana por delante y que voy a seguir durmiendo poco y trabajando bajo mínimos de energía. Mi capacidad de ser eficiente está en un estado deplorable y mis obligaciones y circunstancias me hacen sentir que no he hecho suficiente, que he vagueado y que no he puesto de mi parte.

Sé que no es verdad. Sé que descansar y lamentarse no son la misma cosa, que hay que darse espacio para poder recuperarse y volver más fuerte…

Y aun así hoy estoy lanzando un producto, y ahora mismo lo tengo en el horno. Así que espero llegar a todo a tiempo, porque yo ya no puedo con más.

Siento mucho tener que contarte tanto drama y tan pocas alegrías, pero la realidad es la que es y no me gusta mentirte, porque en este blog venimos a desahogarnos.

Dime que tu semana ha sido mejor, amiga.

Nos leemos el viernes que viene.