Repetir hasta conseguir

Querida amiga,

Perdóname por desaparecer. He dejado de escribirte estas cartas durante algunas semanas porque, sencillamente, no podía con todo. Y sigo sin estar segura de poder, pero ya sabes que soy muy tozuda y aquí estoy, intentándolo otra vez.

Me gustaría decirte que estoy peor de lo que estoy, pero en realidad estoy bastante atrapada en mi autoexigencia y me siento más bien culpable por no haber mantenido el ritmo. No quiero alarmarte: sé que esta racha es temporal y que voy a mejorar. Mientras tanto, intento hacer las cosas sin demasiadas expectativas y tenerme paciencia.

En estas semanas he estado haciendo inventario y ordenando mi contabilidad para hacerme la vida un poco más fácil, aunque aún me queda bastante por delante. Estoy dedicándole una hora al día para no dejar de avanzar sin descuidar el resto.

Ayer hice un prototipo en directo y ahora mismo lo estoy resinando mientras te escribo esta carta. Quiero probar si es cómodo y, si le doy el visto bueno, sacar una pequeña línea de productos similares.

Tengo mil cosas en la cabeza, e intento constantemente organizarlas para que vayan tomando forma, pero la realidad es que hay demasiadas cosas empezadas. Así que mi objetivo ahora es claro: ir cerrando.

¿Tú cómo te organizas cuando sientes que todo se acumula?

Sea como sea, nos leemos el viernes que viene, aunque sea Viernes Santo.