Una semana para olvidar.

Querida amiga,

Esta semana ha sido mi top 1 de peor semana del año. Nada grave, estamos todos bien en casa, pero ha sido un grandioso cúmulo de problemas y malas situaciones sumadas al agotamiento y a la incapacidad de abarcarlo todo.

Desde una analítica de sangre en la que acabé desmayada —con tres enfermeros buscando venas— hasta la muerte de mi portátil, pasando por un resfriado de esos que te aplastan contra el sofá. Una semana para olvidar.

Me siento frustrada, congestionada y agotada, sabiendo que aún me queda todo el fin de semana por delante y que voy a seguir durmiendo poco y trabajando bajo mínimos de energía. Mi capacidad de ser eficiente está en un estado deplorable y mis obligaciones y circunstancias me hacen sentir que no he hecho suficiente, que he vagueado y que no he puesto de mi parte.

Sé que no es verdad. Sé que descansar y lamentarse no son la misma cosa, que hay que darse espacio para poder recuperarse y volver más fuerte…

Y aun así hoy estoy lanzando un producto, y ahora mismo lo tengo en el horno. Así que espero llegar a todo a tiempo, porque yo ya no puedo con más.

Siento mucho tener que contarte tanto drama y tan pocas alegrías, pero la realidad es la que es y no me gusta mentirte, porque en este blog venimos a desahogarnos.

Dime que tu semana ha sido mejor, amiga.

Nos leemos el viernes que viene.