Estoy exhausta

 Querida amiga,

Estoy tan cansada que a veces me despierto y me pongo triste porque sigo cansada tras una noche entera de sueño reparador. Esta semana está siendo como un pestañeo que no se acaba nunca.

No voy a decirte que no hice nada porque, además de los encargos, he estado preparando por fin el huerto. Las gallinas están tristes porque no pueden ir a revisar los cambios por sí mismas, y no sé cuánto tardarán en saltar al huerto a picotear. Así que tendré que arar también la tierra de la zona del gallinero para que tengan con qué jugar.

Y aunque estoy trabajando mañana y tarde, me siento una vaga. Mas sé que no es verdad, porque pasé dos días de cólicos con la regla y no paré más de lo imprescindible. 

Es verdad que puede parecer que soy un ejemplo a seguir. Que trabajo incansablemente por mis sueños y mis objetivos, y que eso puede parecer algo a imitar. Pero no te dejes engañar, amiga. No saber parar es un síntoma de algo muy feo. Creer que el descanso es una derrota es horroroso. Pasar por encima de las necesidades de tu cuerpo y tu mente es traicionarte, por bueno que sea el motivo por el que lo haces. A mí me hace sentir triste y defraudada conmigo misma.

Sumemos la culpa de no haber publicado nada esta semana, aunque lo hice por necesidad: no llegaba a todo. Yo me leo y me doy un poquito de coraje.

No sé si me gustará o me hará sentir culpable el día que no te escriba que estoy cansada, pero ya toca.

Nos leemos, amiga!

Y un día libre menos (y no me escondo)

 Querida amiga,

Hoy es mi día libre, porque así lo decidí yo misma, pero ya sabemos que se me da fatal hacerme caso.

No me malinterpretes, llevo una semana muy productiva, pero estoy cansada todo el tiempo a tales niveles que, cuando llego a la cama, me duermo antes de que la cabeza roce la almohada.


Y tú estarás pensando: ¿Y qué ha pasado con tu día libre, Ana?.

Pues que iba a dedicarlo a quehaceres de la vida adulta, pero he soñado la historia de una nueva mascota del sistema de adopciones. Y pensé que con escribirla -para no olvidarla-, me sería suficiente para seguir con mi día libre, pero he acabado investigando sobre la creación de mapas y mundos... Y he encontrado la página más chula del mundo para crear mapas que haya visto nunca.

Y esa es la historia de cómo he pasado trabajando toda la mañana de mi único día libre.

Yo no tengo remedio, pero espero que tú sí y descanses este fin de semana, amiga.

Nos leemos el viernes que viene.

Los días en que no me siento suficiente

 Querida amiga,

me alegro de estar escribiendo de vuelta otra semana más.

Sigo lidiando con la culpa y la autoexigencia. Me atosigan cuando trabajo, porque no hago suficiente, y cuando paro, porque aún no estoy agotada. Y se le suma que no consigo dormir menos de 9 horas cada noche, así que estoy perdiendo horas de trabajo. Que sé que el sueño es primordial, pero no dejo de sentirme mal con ello.

Sea como sea, esta semana ha sido bastante buena. He conseguido sacar adelante el contenido diario, incluso cuando amanecía sin el contenido del día hecho. He trabajado en unos productos que llevo resinando meses y he determinado mi objetivo principal de abril, así que he estado acabando producción atascada para, por fin, dejar de producir stock y crear bajo demanda.

Tengo ganas de poner en marcha unas cuantas ideas de marketing y ver si alguna funciona, así que espero que el lunes o el martes ya pueda contarte en redes de qué se trata. Si se te ocurre alguna idea, yo siempre te voy a escuchar y aceptar las sugerencias.

Hoy tengo muchas ganas de viernes, de salir a tomar algo con mis amigos y de olvidarme de todo el ruido mental un buen rato.

Que pases un fin de semana bonito con tu gente y en paz, nos leemos el viernes que viene.