Sinseramente

 Querida amiga,

para explicarme y que me entiendas, tengo que contarte las cosas a medias, porque tampoco quiero destriparte la sorpresa.

En septiembre te contaré de qué va la sorpresa, pero es algo que se desde principios de verano y que me ha devuelto la motivación y me ha dado una dirección. Me motivó a darle una vuelta a la empresa, porque sentía que era poco yo, y qué ajena se siente una cuando no se reconoce en su trabajo. No es como que no me gusten mis productos, que todo lo contrario, sino que mis productos sólo dan voz a una parte de mí, igual que mi contenido de redes sociales. Es parte del proceso de crear que te des cuenta de que faltas tú en esencia y encuentres la forma de meterte de nuevo en el interior de todo lo que haces.

Como consecuencia de ése descubrimiento, decidí que mi contenido en redes sociales debía ser más yo, y demostrar más lo mucho que me importan mis creaciones, mis clientas y mi trabajo en general. Por eso, lo primero que hice fue retomar éste blog. Pero con una perspectiva más humana. Más honesta y más profunda.

Al fin y al cabo, el río crecido es mi definición de mí misma y mi personalidad. Yo soy aguas profundas, aguas rápidas e intensas, aguas que a veces arrasan y a veces sólo empapan. Y no digo que siempre sea río crecido. Soy río en todas sus versiones, pero sobre todo me reconozco así, salvaje y fuerte, un fenómeno de la naturaleza. Y no significa que siempre me guste serlo, pero no negarme me ayuda a ser menos destructiva y usar mis aguas bravas para el bien. 

No soy elegante ni mesurada, yo soy río crecido.

Como amo la profundidad, me siento más cómoda con el contenido que voy a sacar alrededor de los nuevos productos que estoy creando. Porque sí, estoy creando productos nuevos. Productos que tienen más bien poco en común en estilos, pero que todos son muy yo. Todos responden a mi identidad de una u otra manera. Y he aprovechado para que no todos sean pendientes. La verdad es que tengo ganas de ver los resultados de las grabaciones y las fotos, y ver qué os parecen. Tengo tantas ganas de enseñároslos que me cuesta no hacer un spoiler.

Por otro lado, ayer nació un pollito, de seis huevos que estaba incubando la gallina, y no sé si es que hay varios y que sólo se ve a uno a la vez, o que realmente sólo hay uno, porque es bastante difícil ver bien si la gallina no se levanta del nido. Si hoy no nace ninguno más, los otros son huevos que hay que tirar, y a ver quien es la chula que le mete la mano a la gallina para quitárselos y que deje de estar clueca por huevos que no tienen futuro. Aun así, el pollito es taaaaaan mono.

Las paredes del taller siguen en proceso, me quedé pendiente de rellenar boquetes con aquaplast en una pared que ya había rascado. Estoy tan cansada últimamente que no le estoy dedicando tiempo a eso. Y aunque me siento culpable por ello, me lo estoy medio perdonando porque sé que debo respetar mis descansos para no acabar muerta.

El fin de semana pasado se me rompió el bolso, tengo que comprarme uno, y a los pocos días atravesé con el pulgar la tela de mis braguitas al subírmelas, así que creo que es una señal para comprar algunas nuevas... ¿Podéis comprarme pendientes para que pueda reponer toda la ropa que he ido perdiendo a lo largo de éste caótico año? JAJAJA

En resumen (acabo de escribir serumen, la dislexia amija), estoy trabajando en hacer cosas muy emocionales, muy personales y que cada nuevo producto sea un poco parte de mi esencia. Y eso lleva mucho tiempo, mucho trabajo invisible y mucha dedicación, pero me hace muy feliz.

Un sube y baja

 Querida amiga,

¡menuda semana!

Esta semana por fin conté el proyecto secreto número 1: un rinconcito feliz en el salón de uñas de Mort Nails en el que podéis encontrar una pequeña selección de productos del Río Crecido, con un pequeño descuento, para que podáis completar el outfit tras una sesión de manicura.

Preparar ése stand me ha llevado más tiempo del que me habría gustado, pero lo he conseguido sacar en Julio, lo cual me alegra, porque pensé que lo prepararía en dos días y después empecé a temerme que tardaría más de un mes en acabarlo. Pero no quería dejarlo de cualquier manera, porque quiero hacer las cosas con mimo, y ésta oportunidad que me ha dado Clara lo merecía.

También he protagonizado una fuga de la cárcel durante ésta semana. No, no era una verdadera prisión. Era una metáfora de Austin Kleon que me encanta, en la que explica que le parece ideal vivir como un preso, con una rutina estricta y muy medida, pero escaparse de vez en cuando de la cárcel. Pues eso hice yo: me fui a la playa media mañana. El agua estaba perfecta, el ratito de sol me sentó genial y, aunque me quemé, no fue casi nada, así que fue la escapada perfecta. Y, ¿sabes qué es lo mejor de ir a la playa? Volver a casa y darse una ducha fresquita, quitarse la sal y la arena, escurrir el bikini y comer algo rico.

También ha sido una semana de dudar mucho de mí misma, porque hice mucho trabajo invisible que me ha hecho sentir que no hice lo suficiente. La realidad es que hacer planes de agendas de trabajo, de redes sociales, crear guiones y anotar cosas en listas puede parecer una forma de procrastinación. Y a mí misma me lo ha estado pareciendo. Pero conseguí sacar el guion y el texto de la presentación en redes de lo del stand en el salón de Clara el lunes, y así pude cuadrar agendas con ella, y hacer las cosas a la primera, sin complicarme la vida en absoluto. Lo que hubiera supuesto horas de trabajo, lo hice previamente y así pude hacerlo en minutos. Así que me estoy agradecida por adelantar ese trabajo, porque ha quedado orgánico y muy simpático en redes, y ya lo dijo Abraham Lincoln: 

Dame seis horas para talar un árbol y pasaré las primeras cuatro afilando el hacha.

En resumen, que aunque me sienta muchas veces que no hago lo suficiente, estoy siendo muy productiva, pero en cosas con un avance silencioso. De hecho, ahora mismo estoy vibrando internamente por sentarme a crear y diseñar guiones de todos los contenidos que haga a lo largo del mes, cosa que no tiene sentido porque no estoy para nada enfocada en crear contenido, sino en producción y diseño. La magia de que te guste tu trabajo, supongo.

Como sea, os dejo que se me hace tarde y quiero avanzar un par de cositas antes de comer. Que por cierto, también estoy contenta porque esta semana he hecho el deporte que quería hacer y comí cosas nuevas y me gustaron. ¿En qué estás pensando mejorar tú?

Ya quiero hasta irme a la playa

 Querida amiga,

quizá debería evitar escribir estos blogs los viernes, porque a éstas alturas de la semana estoy tan cansada que no puedo hablarte de otra cosa. La realidad es que tener varios proyectos y además tener que hacer virguerías para ganar algo de dinero con el que financiar la vida adulta y los proyectos, es algo agotador ya de por sí.

Mi cabeza tiene muchos pensamientos intrusivos que se convierten en bucles eternos mentales, supongo que muchas de vosotras me entenderéis. Y llevo UN AÑO detestando el color de las paredes, el color del escritorio... Y por supuesto estoy haciendo ésos cambios en mi tiempo libre, poco a poco, sacrificando el orden durante unas semanas a cambio de seguir teniendo un poco de espacio libre en el que descansar y trabajar para no sufrir una embolia con las prisas mentales.

Me esta quedando precioso el taller. Ya lo veréis. Además mi padre encontró un mueble de ikea quemado en la basura, y lo estoy restaurando para ponerlo sobre el fregadero y usarlo para guardar el trabajo al final del día y que no coja pelusas y pelo de perro en las horas de descanso y hasta que me pueda sentar a continuarlo. Tengo tantas ganas de verlo acabado todo...

También estoy ya preparando y planteando el trabajo de redes sociales de los próximos meses, porque pronto podré ponerme con ello de nuevo. Y quiero reenfocar el cómo yo trabajo las redes sociales, porque quisiera que fuese todo más yo y parte de un proceso sagrado de soñar y hacer realidad un producto, darle una carta de presentación y lanzarlo al mundo con su coraza de personalidad bonita y reluciente, para que pueda con todo por sí solo.

Tengo tantas ideas, tantos proyectos y tantas ganas de todo, que a veces me puede la impaciencia, y a veces la frustración. Otras me quita el sueño el ansia pura de sentarme a darle forma a todo, y generalmente me paso el día mediando entre todas esas emociones para no dejar de comer, de dormir, de descansar y de hacer vida social. Aunque de todo haga un poco lo que medianamente pueda. Ojalá pudiera tener energía para hacer más, porque las ganas sacan las fuerzas del mismo tarro que la rutina. No sé cómo lo hacen las que además tienen bebés y sacan adelante todo sin dejar de hacer ejercicio, limpiar y cocinar para comer sano. 

Sea como sea, me quedan 40 días más o menos para las vacaciones y tengo unas ganas locas de descansar, así que voy a sacar un rato para ir a la playa una horita. ¿Cuándo os tocan las vacaciones a vosotras?

Abarcar de más

 Hola, amiga.

¿Sabes cuando tienes una semana dura, en que todos los días entran en la categoría de días que es mejor quedarse en la cama quieta y en silencio, y que trabajas muchísimo y parece que no has hecho absolutamente nada? Súmale tener la regla, dos proyectos entre manos y complicarte la vida tú sola añadiendo: Pintar las paredes del taller y forrar el escritorio.

Lo siento, lo de las paredes y el escritorio son imprescindibles. Ya no lo soportaba más. Al principio me hacía gracia que el escritorio fuese naranja butano, pero con las horas y horas de trabajo, he dejado de soportarlo y pasado a detestarlo con la fuerza de los mares así que debía desaparecer. Lo que nadie te cuenta es que forrarlo con un papel adhesivo se lleva un buen par de horas, y que después descubres que ahí falta algo más para poder lavarlo si lo mancho, y que necesito un forro de libros autoadhesivo, que se ha llevado otras 2 horas de mi vida y ha quedado con microburbujas. Que os lo cuento porque a mí me tiene un tic en el ojo y he decidido compartirlo y que vosotras también tengáis un tic nervioso y no podáis parar de verlas. Aquí se comparte todo, estamos juntas en lo bueno y en lo malo. Lo bueno es que a simple vista ha quedado perfecto. Y lo de las paredes... Me está costando porque he peleado y discutido con el rodillo, la pintura, las paredes y con mis ganas de acabar. Es un beige casi blanco, pero de todas formas las puertas, que supuestamente son blancas, exigen un lijado y pintado porque son color crema amarillenta... Así que cuando consiga acabar con las paredes he de empezar con las puertas. Una fantasía, un regalo, una ilusión que me hace cual niña la mañana del 6 de enero.

El caso es que no doy a basto, y que la culpa es mía por pedirme más de lo que podría dar y encima no perdonarme no dar más de mí cuando estoy atravesando una regla dolorosísima (no se por qué pero la primera del verano siempre es una odisea) y además tengo la energía bajo mínimos. La casa desordenada, el taller asqueroso y empantanado de trabajo y pintura, la batería social en números rojos y una sensación de soledad cada vez mayor.

Pues aún así, estoy muy orgullosa de mí. Porque comprendo mi sentimiento de culpa pero no dejo que me avasalle, porque no tiene razón, pero sí lógica. Porque puedo entenderme y priorizar con cabeza, dedicando mis escasas energías a lo que yo considero que es más importante y no más urgente. Porque he sabido descansar y he sabido trabajar concentrada y motivarme. Porque soy humana, me quiero, me respeto y me acepto. ¿Y tú, también tuviste una semana complicada?