Querida amiga,
quizá debería evitar escribir estos blogs los viernes, porque a éstas alturas de la semana estoy tan cansada que no puedo hablarte de otra cosa. La realidad es que tener varios proyectos y además tener que hacer virguerías para ganar algo de dinero con el que financiar la vida adulta y los proyectos, es algo agotador ya de por sí.
Mi cabeza tiene muchos pensamientos intrusivos que se convierten en bucles eternos mentales, supongo que muchas de vosotras me entenderéis. Y llevo UN AÑO detestando el color de las paredes, el color del escritorio... Y por supuesto estoy haciendo ésos cambios en mi tiempo libre, poco a poco, sacrificando el orden durante unas semanas a cambio de seguir teniendo un poco de espacio libre en el que descansar y trabajar para no sufrir una embolia con las prisas mentales.
Me esta quedando precioso el taller. Ya lo veréis. Además mi padre encontró un mueble de ikea quemado en la basura, y lo estoy restaurando para ponerlo sobre el fregadero y usarlo para guardar el trabajo al final del día y que no coja pelusas y pelo de perro en las horas de descanso y hasta que me pueda sentar a continuarlo. Tengo tantas ganas de verlo acabado todo...
También estoy ya preparando y planteando el trabajo de redes sociales de los próximos meses, porque pronto podré ponerme con ello de nuevo. Y quiero reenfocar el cómo yo trabajo las redes sociales, porque quisiera que fuese todo más yo y parte de un proceso sagrado de soñar y hacer realidad un producto, darle una carta de presentación y lanzarlo al mundo con su coraza de personalidad bonita y reluciente, para que pueda con todo por sí solo.
Tengo tantas ideas, tantos proyectos y tantas ganas de todo, que a veces me puede la impaciencia, y a veces la frustración. Otras me quita el sueño el ansia pura de sentarme a darle forma a todo, y generalmente me paso el día mediando entre todas esas emociones para no dejar de comer, de dormir, de descansar y de hacer vida social. Aunque de todo haga un poco lo que medianamente pueda. Ojalá pudiera tener energía para hacer más, porque las ganas sacan las fuerzas del mismo tarro que la rutina. No sé cómo lo hacen las que además tienen bebés y sacan adelante todo sin dejar de hacer ejercicio, limpiar y cocinar para comer sano.
Sea como sea, me quedan 40 días más o menos para las vacaciones y tengo unas ganas locas de descansar, así que voy a sacar un rato para ir a la playa una horita. ¿Cuándo os tocan las vacaciones a vosotras?
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