Un sube y baja

 Querida amiga,

¡menuda semana!

Esta semana por fin conté el proyecto secreto número 1: un rinconcito feliz en el salón de uñas de Mort Nails en el que podéis encontrar una pequeña selección de productos del Río Crecido, con un pequeño descuento, para que podáis completar el outfit tras una sesión de manicura.

Preparar ése stand me ha llevado más tiempo del que me habría gustado, pero lo he conseguido sacar en Julio, lo cual me alegra, porque pensé que lo prepararía en dos días y después empecé a temerme que tardaría más de un mes en acabarlo. Pero no quería dejarlo de cualquier manera, porque quiero hacer las cosas con mimo, y ésta oportunidad que me ha dado Clara lo merecía.

También he protagonizado una fuga de la cárcel durante ésta semana. No, no era una verdadera prisión. Era una metáfora de Austin Kleon que me encanta, en la que explica que le parece ideal vivir como un preso, con una rutina estricta y muy medida, pero escaparse de vez en cuando de la cárcel. Pues eso hice yo: me fui a la playa media mañana. El agua estaba perfecta, el ratito de sol me sentó genial y, aunque me quemé, no fue casi nada, así que fue la escapada perfecta. Y, ¿sabes qué es lo mejor de ir a la playa? Volver a casa y darse una ducha fresquita, quitarse la sal y la arena, escurrir el bikini y comer algo rico.

También ha sido una semana de dudar mucho de mí misma, porque hice mucho trabajo invisible que me ha hecho sentir que no hice lo suficiente. La realidad es que hacer planes de agendas de trabajo, de redes sociales, crear guiones y anotar cosas en listas puede parecer una forma de procrastinación. Y a mí misma me lo ha estado pareciendo. Pero conseguí sacar el guion y el texto de la presentación en redes de lo del stand en el salón de Clara el lunes, y así pude cuadrar agendas con ella, y hacer las cosas a la primera, sin complicarme la vida en absoluto. Lo que hubiera supuesto horas de trabajo, lo hice previamente y así pude hacerlo en minutos. Así que me estoy agradecida por adelantar ese trabajo, porque ha quedado orgánico y muy simpático en redes, y ya lo dijo Abraham Lincoln: 

Dame seis horas para talar un árbol y pasaré las primeras cuatro afilando el hacha.

En resumen, que aunque me sienta muchas veces que no hago lo suficiente, estoy siendo muy productiva, pero en cosas con un avance silencioso. De hecho, ahora mismo estoy vibrando internamente por sentarme a crear y diseñar guiones de todos los contenidos que haga a lo largo del mes, cosa que no tiene sentido porque no estoy para nada enfocada en crear contenido, sino en producción y diseño. La magia de que te guste tu trabajo, supongo.

Como sea, os dejo que se me hace tarde y quiero avanzar un par de cositas antes de comer. Que por cierto, también estoy contenta porque esta semana he hecho el deporte que quería hacer y comí cosas nuevas y me gustaron. ¿En qué estás pensando mejorar tú?