A veces toca pulsar pausa

Querida amiga,

Esta semana se me ha vuelto un pequeño caos. No he hecho directos, apenas he trabajado y, para qué negarlo, me siento algo culpable por descansar.

El lunes tuve una migraña considerable y estaba bastante hosca, así que decidí no hacer trabajo en público. El miércoles pensaba retomar la normalidad, pero a Dahlia le tocó veterinario y se me fue la mañana entera en eso.

El jueves y el viernes los tenía marcados como vacaciones, días para descansar. Y durante el miércoles estuve tentada de anularlos. Hasta que me di cuenta de lo absurdo que es quitarse los días que una misma agenda para parar, ordenarse y comprobar si sigue trabajando en la dirección adecuada.

Así que lo único que estoy haciendo es escribirte esta entrada, porque no quería dejarte sola este viernes.

Me queda el fin de semana por delante para descansar y reflexionar. Y, aunque me inquiete un poco, también me encanta la idea de descubrir si me he desviado del camino… o si simplemente estoy aprendiendo a ir a otro ritmo.

Por otro lado, el domingo pasado fue el primero en el nuevo sitio del rastro. Ya tengo lugar fijo adjudicado y me hace ilusión el cambio, aunque allí da mucho más el sol y la primavera y el verano pintan intensos.

Si te apetece, pásate un domingo y echamos un ratito de charla ;)

Cansancio del bueno

 Querida amiga,

Espero que tu semana haya sido suave y sin dolores de cabeza. 

La mía ha sido bastante normal. Y casi ni yo me lo creo. He hecho muchas de las cosas que me tocaba hacer, incluso las que suelo postergar y procrastinar. Y he puesto un granito de arena en cada proyecto que necesita avanzar, lo que me acerca más y más a terminarlos.

Estoy feliz, porque me siento cansada pero estoy poniendo de mi parte para conseguir mis metas. Y ese cansancio mola. 

También tengo muchas ganas de fin de semana, de ocio y de vida social. Ojalá mi amiga Jesica estuviera aquí para poder pasar una noche bailando con ella.

No hay mucho que contarte esta semana. Aunque se ha hecho difícil el organizarme y mantener la autoexigencia en volumen bajo, he avanzado en cosas y me siento orgullosa de cómo estoy siendo capaz de trabajar en todo. He de admitir que me preocupa un poco acostumbrarme a este ritmo de estrés y después no saber trabajar en una cosa a la vez, pero confío en la Ana del futuro para cruzar ese puente cuando sea el momento. No voy a complicarme la vida intentando solucionar problemas futuros porque ya hay bastante trabajo a medias por el taller ahora mismo.

Por cierto, este domingo el rastro cambia de ubicación ligeramente, y se quedará en la explanada de los cacharritos -al menos hasta después de la Feria del Caballo, en mayo-. Cambia la organización de los puestos y aún no tenemos sitio fijo, así que será un pequeño caos hasta ubicarnos.

Yo, en el fondo, estoy deseando ver dónde nos toca. Me gustan las mudanzas. Traumas infantiles, nada grave, lo juro.

Bueno, si te animas a escribirme cómo te fue la semana, te leo en los comentarios. 

Hasta la semana que viene, amiga.

Jasper

 Archivo de criatura · Edición limitada

Identidad

Serpiente azul petróleo con detalles brillantes en azul eléctrico y plata.

Buscavidas.
Resolutivo.
Avispado.
Habilidoso.
Ladrón en rehabilitación.

Y poseedor de una mala suerte verdaderamente extraordinaria.


Historia

En uno de mis viajes conocí a Jasper.
En otra vida fue un gran prestidigitador.

Cometió el error de enredarse en las faldas de una señora casada de alta alcurnia. A ella la sedujeron con facilidad las atenciones de un joven habilidoso y ocurrente, aunque él, en un principio, solo aspiraba a mangarle una pequeña parte de su fortuna.

Por desgracia, nuestro amigo no es muy afortunado —y mucho menos lo era entonces—, así que sucedió lo peor que podía pasarle: el marido llegó a casa temprano.

Jasper fue veloz. Se vistió a toda prisa y se sentó en el sofá de la sala de estar fingiendo ser un comercial que intentaba vender no sé qué telas bordadas.
El marido, que no era mala persona, se apiadó de él y lo despachó con una gran tarta de queso que su esposa había preparado aquella misma mañana.

Mientras cruzaba el patio con la tarta entre las manos, Jasper se sintió aliviado. Pensó, brevemente, que tal vez su suerte estaba cambiando.

Entonces comenzó a oír una discusión procedente de la cocina.
Ella estaba furiosa: aquella tarta era para una fiesta que tenían ese mismo día y ahora no tendría nada que llevar. La ventana estaba abierta y Jasper, curioso por naturaleza, redujo el paso para escuchar mejor.

Y fue entonces cuando, culminando su mala suerte, la mujer lanzó a su marido una preciosa bandeja de cristal tallado. Él la esquivó.
La bandeja salió por la ventana como un frisbee y golpeó a Jasper en la muñeca derecha, que se partió al instante. Al dejar de repartir el peso de la tarta entre ambas manos, la izquierda cedió también.

Pasó meses mendigando.
Pasó frío.
Perdió su habitación y terminó durmiendo primero en portales poco seguros, después bajo un sauce llorón en los días templados y dentro de un canal seco en los más húmedos.

Cuando descubrió que sus manos no volverían a funcionar, empezó a buscar soluciones desesperadamente. Hasta que una muchacha le habló de una bruja que, una vez, había dado piernas a una joven tullida.

Jasper fue a verla.

La bruja le dijo que devolverle las manos sería pan comido. Ni siquiera le pediría un gran precio. Solo le puso una condición: jamás podría volver a comer nada que no fuese tarta de queso. Así no olvidaría nunca sus andanzas por faldas ajenas ni repetiría errores similares.

Jasper aceptó encantado. Recuperaría sus manos. ¿Qué más daba el menú?

¿Te he dicho ya la malísima suerte que tiene nuestro amigo?

La bruja se equivocó en el hechizo.
En lugar de devolverle las manos, lo convirtió en un ser que no las necesitara.

Lo convirtió en una serpiente.

Cuando le conocí vivía en una tinaja rota junto a un pozo, en una casa solariega. Está siempre pensando en cómo volver a ser un muchacho humano, y a ratos se le nota apesadumbrado.

Por eso le propuse entrar en el sistema de adopción de El Río Crecido. Le prometí que encontraríamos una casa donde lo acogieran con ganas y le dieran un lugar en el que sentirse, de nuevo, él mismo.

Se ha comprometido a no robar.

Pero si alguna vez no encuentras algo…
quizá deberías mirar en su caja.

Puede que solo lo haya tomado prestado.


Perfil de adoptante ideal

Jasper busca a alguien curioso y observador.
Alguien con debilidad por las personas imperfectas.

Una persona que valore los pequeños rituales, que guarde cosas “por si acaso”, que atesore recuerdos y disfrute de los objetos que han tenido otras vidas antes de llegar a su hogar.

Alguien a quien no le incomode que, de vez en cuando, las cosas cambien ligeramente de lugar.

Que viva sin prisa.
Que aprecie un día calentito bajo una manta en el sofá.
Que pueda ofrecerle un espacio tranquilo, estable y sin sobresaltos.

Un lugar seguro donde no tenga que estar siempre en alerta.

Importante

Jasper se ha comprometido a no robar.
Aun así, es recomendable revisar de vez en cuando su caja.

Si sonríes mientras lees esto, probablemente ya os habéis encontrado.


Sistema de adopción

Estado: Disponible
Tipo de criatura: Mascota para gafas
Creación: Bajo solicitud individual
Aportación al sistema: 50 €

Cada Jasper se modela a mano en arcilla polimérica.
No existen dos completamente idénticos.

La adopción se inicia mediante solicitud y señal.
El resto del importe se abona cuando la pieza está lista para viajar.

Si tienes dudas sobre el proceso puedes leer el sistema de adopciones o ponerte en contacto conmigo a través de un email o en Instagram con un mensaje privado.


Ficha técnica

Largo: 2,5 cm.

Ancho: 2 cm.

Peso: 0,84 gramos.

A medio camino entre ideas y sistemas.

 Querida amiga,

Esta semana ha sido un tanto extraña. No he tenido desmotivación todo el rato, sino sólo unas horas de un único día, pero me llevó a replantearme todo lo que hago. A la vez he estado contenta porque he acabado cosas, investigado ideas y por fin le he dado una forma decente a esta web.

La verdad es que mi foco está disperso en varios proyectos simultáneos, así que estoy poniendo toda mi fuerza de voluntad en acabar algunos proyectos como el de mejorar esta web para poder dedicar mi energía completamente a lo que quiero empezar nuevo. Pero no es que pretenda reemplazar un proyecto con otro, sino que mi idea es reducir el número de proyectos simultáneos. Cuando un proyecto nace necesita un sistema que le sostenga, y en ese paso se tarda mucho, así que estoy intentando que se asienten los sistemas que ya tengo entre manos para poder hacer sitio a otros proyectos nuevos sin volverme loca.

Lo sé, suena a quimera. Por lo pronto yo voy a intentarlo, porque de verdad necesito acabar tareas para centrarme en las nuevas. Y por el camino estoy aprendiendo muchísimo, que ya sabes que me fascina. Me tengo que controlar para seguir tomándome los descansos necesarios, el tiempo para estar con mi gente y también hacer cosas que me nutren y que no dan ningún beneficio económico. Por supuesto, esta medida de autoenfoque ha conllevado cambios como que he anulado por ahora los directos de los jueves, porque necesito de verdad más tiempo para trabajar fuera de cámara. No sé si los retomaré en el futuro, pero necesitaba el espacio para otros proyectos y acabar tareas, como por ejemplo hacer fotos a algunos productos y poderlos publicar en la tienda provisional.

El tener muchas ideas es a veces así de complejo de gestionar, pero también otorga la paciencia necesaria para escucharse a una misma y ver las prioridades claras y poder seleccionar a qué le dedico tiempo. Por ejemplo, para mí si un proyecto se empieza, aunque la idea fuese de prioridad muy baja, pasa a ser muy relevante. Porque es una forma de darme a mí misma un poco de orden: lo empiezas, lo acabas. Rara vez me dejo abandonar una idea que he empezado a hacer realidad.

Ser exigente y perfeccionista no es algo que yo note que funcione cuando eres tu única brújula de trabajo: tú tomas todas las decisiones y apechugas con las consecuencias. Lo que sí me sirve es ser justa conmigo misma y mis ideas, y si le dedico tiempo ha de significar que voy hasta el final, porque me tengo en alta estima y si considero importante empezar algo, debe acabarse porque fue importante para mi criterio en ese momento.

Supongo que a todos nos pasa a veces que la cabeza trata de dar muchas ideas nuevas y de mantener un control para gestionar el estrés con un ritmo razonable, pero no quería evitar el tema porque sé de buena tinta que a muchas artistas y artesanas les pasa igual, y hay que normalizar el ser humana y creativa a partes iguales. Estoy deseando comprobar cuántos proyectos consigo acabar de aquí al viernes que viene.

Nos leemos el viernes que viene, amiga <3

Un jaleo de semana

 Querida amiga,

Por favor, no tengas muy en cuenta cómo se ve el blog en estos días... No es que esté precioso, pero estoy en ello. Estoy trabajando en varias ideas a la vez y el resultado es esta transición algo convulsa en el blog, pero no te preocupes, que es una de mis prioridades.

Ignorando todo el tema de que mi blog de repente no parece mi blog -y que estoy en medio de muchos cambios a la vez- he de decir que esta semana ha sido una buena semana. No perfecta, porque si estuviste en mis directos viviste conmigo el momento en que mi perrita Dahlia decidió atacar al espejo de pie porque pensó que su reflejo era otro perro y quiso jugar con él. Pero ha sido muy buena porque he retomado rutinas, he trabajado como y cuanto quise, volví a mis rutinas de ejercicio y creé contenido sin sentirme mal en el proceso. De hecho, me pareció sencillo crear contenido, lo cual es un logro enorme que, si llevas un tiempo leyéndome, sabrás que es un logro digno de celebrar por todo lo alto, porque no hace tanto para mí crear contenido era algo más parecido a un suplicio.

La verdad es que esta semana estoy viéndome avanzar mucho en muchas cosas. Aprender no es algo lineal, sino convulso y bastante frustrante a ratos, así que cuando de repente te ves hacer las cosas con simplicidad, es un gustazo. Es como "Ey, ya sé hacer esta tontería que tanto se me atascó". Por ejemplo, estoy editando con más facilidad. Es verdad que lo dejo todo lo más simple posible, pero creo que no siempre hace falta complicar las cosas, y orgánicamente iré adquiriendo y poniendo en práctica más habilidades de edición. También he retomado -por fin- el dibujo, y lo estoy haciendo mientras aprendo a usar Krita. Y te lo voy a contar aquí, que estamos en confianza, pero los streams en los que dibujo estás viendo nacer el banner de mis redes sociales de forma inédita, porque necesitaba uno y pensé pues dos pájaros de un tiro.

También he terminado de desarrollar el primer prototipo del que creo que va a ser mi único producto nuevo en esta primavera, pero quiero desarrollar uno más para las amigas más creyentes, así que ojalá me de tiempo a todo. Yo voy a dar todo de mí y que sea lo que tenga que ser.

Sinceramente, no esperaba tanto bueno de esta semana, porque estoy a nada de que me baje la regla y cuando estoy en esta etapa del ciclo suelo ser muy improductiva. ¿Existe la palabra improductiva? Bueno, da igual. Estoy siendo capaz de trabajar las tardes, de sacar trabajo adelante, y aunque sigo algo dispersa y no soy capaz de centrarme en nada mucho tiempo, estoy encontrando la forma de trabajar cómoda.

Creo que nunca acabaré de ponerme al día con mi trabajo, porque tengo demasiadas ideas todo el tiempo, y no hay siquiera un giratiempo capaz de darme las horas necesarias para hacerlo todo, pero soy feliz haciendo cada vez más partes de mi trabajo, y eso también es muy importante. ¿Tú también tienes una lista interminable de quehaceres? 

Nos leemos la semana que viene!