Mocosita

Querida amiga,

Qué bonita semana de resfriado.
Sí, sigo fatal de mocos —una se convierte en fuente inagotable— y eso me alejó de los directos porque no podía con tanto a la vez. PERO está siendo una semana especial. Cocí piezas nuevas, con estampados y colores diferentes, y estoy enamorada de la mayoría. Además, terminé gran parte de los encargos, descansé y me cuidé. Una semana mocosa… pero bonita.

En estas fechas tan navideñas mi ciudad se vuelve un caos. Me cuesta sobrevivir al estrés y a la ansiedad porque el tiempo no me alcanza para nada. Supongo que es lo que tiene diversificar, ¿no? Aun así, esta semana avancé bastante, y el sábado podré trabajar un ratito extra en la tienda o darme un segundo día libre en la misma semana. Un lujo para mí.

Ya hace frío, de ese que en el campo se nota en los huesos. Las plantas amanecen blancas, los animales hacen menos ruido, y las gallinas han vuelto a poner huevos. Mientras tanto, yo tengo —una vez más— mil ideas en la cabeza que compiten por salir.

No sé cómo me irá el fin de semana, pero si te apetece un paseo matutino, me encantaría que el domingo te pases por el rastro y me digas que me has leído. Me haría muchísima ilusión saber que hay alguien al otro lado de la pantalla.

Y hablando de ilusiones… ya he empezado a pensar en lo que quiero para el 2026. Tengo muchas ganas del año que viene. Aunque la idea de empezar el día 1 tiene magia, algunos propósitos ya los puse en marcha: volver al ejercicio en casa, que lo abandoné por puro estrés. Mi resistencia es digna de una señora obesa y fumadora (hay que reírse), así que he decidido empezar suave: 15 minutitos al día, 5 días por semana. Sólo quiero crear hábito. Hoy mismo me subí 20 minutos a la bici estática. No me maté, pero estoy orgullosa. La constancia, aunque pequeña, me hace feliz.

¡AH! Se me olvidaba. Me he estado comprando ropa en Vinted porque no tenía casi nada que me quedara bien y me gustara. Ayer llegó un paquete con dos vaqueros preciosos: un boyfriend comodísimo y uno recto con rotos que es una delicia. Estoy demasiado feliz rellenando mi armario con prendas que realmente quiero usar. Ahora tengo fijación con ponerme todos mis jerséis con esos boyfriend.
¿Tú tienes ropa de segunda mano que te encante?

Bueno, te dejo, que quiero preparar el directo de hoy: terminar stock, avanzar prototipos y diseñar unos regalos.

Nos leemos la semana que viene ❤.

Y gracias por acompañarme, incluso en mis semanas de mocos y pequeñas victorias.

La vuelta a la rutina

 Querida amiga,

El lunes volví del viaje por la tarde noche y apenas me dio tiempo a dar mimos a mis perros y deshacer las maletas. Y el martes sólo tuve media mañana porque tocaba hacer mandados... El miércoles hice cuanto pude, de hecho trabajé también por la tarde un rato, y el jueves me lo di de descanso porque el sábado tengo que ayudar a mi padre y no voy a poder descansar nada. Y heme aquí hoy, viernes, escribiendo esto con la sensación de que no hice nada en toda la semana.

Ya lo sé, es nuestro tema recurrente: hice bastante aunque no acabase nada. Hay trabajos que se eternizan y parece que no se acaban jamás. Pero estoy feliz porque tengo muchísimas ganas de hacer todo lo que estoy haciendo. Configurar es lo más feo del planeta, pero es por una buena causa así que todo bien.

Por otro lado, estuve planeando una rifa de navidad para el rastro, pero me da cosita que sea ilegal hacerla así que la venderemos por redes sociales... Y claro, éso implica poner un bizum a recibir dinero de mucha gente durante un tiempo. Y eso no me gusta, así que estoy planteándome si seguir adelante con la rifa.

En fin, voy a darle un apretón al día de hoy para ver si dejo acabado algo de todo lo que tengo a medias y ver si consigo empezar los encargos. Porque, aunque siempre llegamos a ésta conclusión, es difícil recordar y sentir que es verdad que cada día podemos poner un granito de arena sobre nuestro sueño y que a veces ése granito parece poco, pero es un granito más.

Buena semana amiga! Y como siempre, si te apetece, cuéntame en comentarios tu semana y nos leemos.

Querida amiga qué estrés

 Querida amiga,

¡Qué estrés más tonto! Tengo un cansancio y un mal humor que no corresponden con la fase de mi ciclo en la que estoy esta semana jajaja. Creo que no está funcionando bien la cosa ésta de la agenda con tareas en notion, porque sí, veo más rápido qué tareas tengo pendientes o a medias, pero se me acumula trabajo y estoy siendo la idiota que migra lo que no termina al día siguiente, y la Ana del día siguiente tiene 6 tareas extra, la del siguiente día se ve con 12 y así me va... Que tengo que hacer 30 tareas en una semana para no llevarme trabajo a las vacaciones.

Esta mañana he grabado un prototipo de idea para un teaser... Pero no he empezado siquiera con las fotos y el reel de presentación, y los saco la semana que viene. Tengo encargos a medias, tengo regalos atrasados, ideas que organizar y facturas que meter en el excel para que no se me vaya la mano (no voy a contarte cuánto dinero que no puedo permitirme gastar me he fundido en cortadores). Y no es ni la cuarta parte del trabajo. Hashtag estre-sada. No tengo energía para seguir a mi cabeza.

Encima he tenido un montón de ideas que quiero implementar en noviembre jajajaajajajajajajaja estoy loca yo lo se. Voy a cambiar la forma en que diseño, creo y lanzo colecciones. La forma en que trabajo en el contenido y el tipo de contenido va a dar un giro de 180 grados también. Ya te lo he dicho, estoy LOCA. Lo mejor es sentir todo el rato que no hago suficiente, que me sale todo cutre y mal, que no mejoro, que no aprendo... Y quiero que tengas tú también claro esto: esta parte de las curvas de aprendizaje no es cómoda, pero la cruzo siempre cuando aprendo algo nuevo. Y es muy incómodo aprender muchas cosas a la vez porque se stackea la sensación de varios procesos de aprendizaje y así me va la vida de chuli.

Este finde no baja mi mejor amiga, porque está malita, así que me siento desprotegida en cuanto a tener vida social de calidad y suficiente para no necesitar más que una noche para ir tirando el resto de la semana sin ello. Mis amigos son una fantasía, pero ¿conoces ése momento de la noche en que todos empiezan a estar en modo fiesta y tú estás en la penúltima bebida pensando en llegar a casa, desmaquillarte y ponerte el pijama? Pues con ella comparto ésa penúltima bebida.

Espero no haberte estresado, y que tu semana no haya sido tan horrible como la mía. No pienso ni releer lo escrito, porque me da angustia pensar que estoy perdiendo el tiempo así que puedes corregirme las faltas de ortografía y gramática en comentarios, te doy permiso (:

Buen finde corazón mío, y nos leemos la semana que viene.


Tarde pero viva

 Querida amiga,

te escribo esta carta desde mis vacaciones, porque por fin han llegado.

El viernes no pude escribirte, porque no podía más, no me daba tiempo de todo, y decidí sacrificar un poco y dejar atrás el blog, ya que lo escribo sólo para ti y para mi. Aquí no caben estrategias de marketing ni ideas revolucionarias de merchandising. Aquí somos tú y yo, sin más, hablando de lo real y lo común.

La semana pasada fue vertiginosa, no tuve un momento de descanso hasta el domingo, que suelo ir al rastro, como bien sabes, pero no podíamos montar porque había alerta amarilla por lluvia así que, aun sospechando que no caería ni una sola gota, decidimos no ir. Y efectivamente, no llovió en todo el día, pero me vino genial para poder descansar, hacer la maleta y despejarme un poco. Como además justo entre el sábado y el domingo cambió la hora al horario de invierno, dormí una hora más que me vino como anillo al dedo ajajaj.

Pero hoy, que estoy trabajando de chill (un concepto nuevo que ojalá implantaran para siempre como modelo exitoso de negocio) desde un sofá a dos horas de avión de mi casa, he dicho pues por qué no tener un ratito para nosotras en el que al menos decirte que la semana pasada fue terrorífica, pero que acabé un montón de trabajo a medias, que entregué regalos y encargos, que aparté productos para mis clientas para el futuro, que hice varios nuevos prototipos y que me enfadé porque no me llegó un cortador de gallina que me tenía muy ilusionada con las posibilidades.

También decidí que necesito comprar ya la silicona de dos componentes y empezar a crear yo mis propios moldes de, al menos, los productos que llevan mucha resina, porque estoy cansada de tener siempre la misma pelea con la producción de resinas y que tarden tantísimo.

Y nada, prometo disfrutar las vacaciones, sólo voy a trabajar un poco hoy y un poco mañana, y probablemente me dedique solo a editar fotos, publicar productos en tienda online y planificar contenido, trabajo y producciones del resto del año. Que ya toca convertirse en elfo de santa y empezar producción de regalos para mis personas favoritas, que no me da la vida si no.

Por cierto, en dos semanas es el cumple de mi madre: ¿¿Qué le regalo??

Un encargo... ¿encargo?

Querida amiga,
Otra semana caótica. Me siento repetitiva al escribirte que he tenido otra semana más de caos, pero en ésta hay chismesito empresarial.
El domingo en el rastro apareció a ultimísima hora un señor con su mujer y su hija. Y me pidió que le hiciera un anillo de un gato para el domingo siguiente. Que no fuese infantil, sino realista, y me dió como ejemplo un producto que había comprado en otro puesto de artesanía. El producto era un acetato opaco con una foto de un gato impresa, recortándose la silueta del gato. Le pregunté qué raza de gato prefería y me dijo que cualquiera, pero de colores de invierno... Mi cara tuvo que ser un poema porque, en mi cabeza de neurodivertida, yo sólo podía pensar que los gatos no son ropa y son los colores que son y ya. Le dije que el realismo no era mi fuerte, que me siguiera en Instagram y me hablase, así podría consultarle los cambios y las decisiones. ¿A tí te ha seguido? Porque a mí no. Además no me preguntó el precio, la frase correcta fue "traetelo hecho el domingo que viene y a ver si me gusta". Evidentemente, esta persona está acostumbrada a tener servicio, porque da por hecho que la gente trabaja para él de gratis. Aún así, el lunes investigué cómo hacerlo realidad, porque me parece que vender un anillo de gato es mas fácil de lo que pueda una pensar al principio. Y además así practico técnicas nuevas y salgo de mi zona de confort. 
Bueno, pues llevo toda la semana produciendo SÓLO el anillo del gato... Está bien, también he hecho mucho trabajo de redes, porque el reel que creé y monté la semana pasada me daba cringe, así que grabé tomas nuevas y le di una vuelta al concepto. Y claro, llevo toda la semana publicando con el tiempo en el culo. No ha quedado tan bien como me habría gustado, porque la luz cambia bastante de un video a otro, y las gamas cromáticas del fondo también. Me quedé cortita con la frase final, que debió alargarse más tiempo para que pudiéramos leerla bien, pero bueno... Es un buen comienzo. La próxima vez me quedará mejor. Lo chulo va a ser la semana que viene tener que grabar y editar otros dos lanzamientos y dejar cuanto pueda programado para irme de vacaciones con menos carga.
Lo del anillo de gato lo estoy grabando con la intención de que sea un video de YouTube... A ver qué pasa con ésa idea al final, pero me ha gustado pintar arcilla con efecto acuarela.
Una semana caótica, ya te lo he dicho.
Un besito amiga 😘 

Con la vida (un poquito) en contra.

 ¡Querida amiga!

¿Sabes cuando te agendas algo y cada día pasa algo que te imposibilita hacer lo que te habías propuesto? Pues así ha sido mi semana. Sólo conseguí hacer un pequeño porcentaje de todo cuanto me había propuesto, y con retraso. He estado a punto de no escribirte cartita esta semana para aprovechar más el tiempo en otras tareas que tengo a medias, pero no quería quedarme a medias con otro propósito más, y adoro escribirte éstas cartas desde la honestidad de lo que soy y lo mucho que se me complica todo todo el rato.

Cuando tengo semanas así se hace aún más importante que me enfoque primero en lo más importante, y que me de descansos, porque saturada no conseguiré más que embrollar aún más las cosas. Y sobre todo, es super mega ultra importante que celebre cada mini logro, aunque un día el logro cumplido sea encender el horno temprano. Porque si no celebras lo bueno, con el paso de las horas, se diluye y se acentúa la sensación de que no has hecho nada productivo ni útil en todo el día.

Esta semana Dahlia no está muy bien y no se si es que se comió algo raro o que está ansiosa, o nerviosa sin más, o que está como el tiempo. Me tiene preocupada, pero no parece nada grave porque sigue correteando y jugando. Eco por fin ha dejado de lamerse la heridita del codo cuando le quito el cono, así que por fin está pasando el día sin cono, lo cual es buenísimo, porque es agotador para él y para mí. Las gallinas están neutras, no les están pasando cosas, y eso es GENIAL.

Yo he recuperado mis niveles normales de energía con la bajada de la regla, así que esta semana he llegado a conclusiones sobre cambios de paradigmas en cómo trabajo en la producción de los productos. Y por fin he grabado las tomas del reel de la novedad que os presento la semana que viene. Ahora, querida, voy a proceder a editar too fast too furious porque no me apetece pasar la mañana del domingo editando en el rastro, y aún tengo que preparar las cosas del stand, preparar un extra que tengo mañana y me gustaría descansar un ratito esta tarde. Por lo que sé, ésta semana no me da tiempo de hacerme la IPL, qué remedio.

¿Tu semana también ha sido así de caótica o sólo me ha pasado a mí?

Besis de fresi chiqui (L) nos leemos la semana que viene.

¡Menudo septiembre!

 Querida amiga,

¡Qué mesecito ha sido Septiembre! Y aún quedan unos días... JAJAJA.

El trabajo en el super, ya no. Vuelvo a como estaba antes, pero tiene más positivo que negativo. Te lo juro.

Estoy por fin poniéndome al día con el trabajo atrasado. He reorganizado agenda de redes, porque le he perdido el ritmo y se me hace bola ponerme a ello de nuevo. Y como hice compras aprovechando el mini impulso económico de tener un trabajo por cuenta ajena durante un mes, he comprado cortadores muy chulos... Así que aunque no tenga mucho pensamiento profundo detrás, voy a sacar mis primeros pendientes temáticos de Halloween. De hecho ayer empecé a crear el stock inicial. Y no quiero sacar muchos, porque después si no los vendo me voy a rayar tela, pero me gustaría hacer como diferentes tipos de ellos, lo cual va a depender de cuánto miren a los primeros en el stand del rastro, la verdad, si no, dejaré las ideas anotadas para el año que viene.

También hicimos una compra para updatear el stand: una carpa. Estoy en un sueño, esto es una simulación jajaja. Lo mejor de tener un puesto en colaboración con otra artesana, es que los gastos de mejora son a medias, y por lo tanto más fáciles de asumir.

La verdad es que he conseguido avanzar mucho ésta semana, aunque siento que no he hecho casi nada porque: uno, tengo muchas tareas atrasadas. Dos, estoy pre regla y eso implica que mi energía es escasa y se agota con una facilidad que ni mi antiguo móvil cuando ya estaba mal y le duraba la batería una hora.  Así que no, no estoy sacando el trabajo al ritmo que me gustaría, y no, no estoy haciendo todas las horas que me gustaría, pero igualmente estoy sabiendo respetarme y no presionarme, haciendo todo lo que puedo y a la vez estoy limpiando la casa porque llevaba dos semanas un poco caóticas en las que se me acumuló de todo por hacer. Para nada estoy lavando mi toalla y la ropa que me quiero poner hoy ahora mismo, a las 11 de la mañana, cuando tengo que estar vestida a las 17... Nooooo... Bueno sí jajaja. Todas mis esperanzas están puestas en la secadora.

Además anoche me acordé de que hoy tengo el cumpleaños de mi primo pequeño, al que no le he hecho ni comprado nada... Podría hacerle un detallito rápido pero lo que se me ocurre se ve cutre, y no me puedo permitir gastar mucho en el regalo.

En fin, que me voy a poner a trabajar, para al menos acabar el stock inicial de Halloween, me voy a acercar a enviar un paquete y voy a hacer lo posible para conseguirle al niño un regalo de alguna forma. Si me da tiempo, luego, haré algo más de trabajo. Y mañana intentaré grabar los visuales de algo que lanzaré prontito, lo juro. 

Hasta la semana que viene!

Catarrillo incluido

 Querida amiga,

Los cambios siempre traen de la mano un bajón de defensas, siempre me sale un herpes en el labio y me baja la regla por adelantado. Da la casualidad de que mi compi de trabajo tiene una niña, y claro, lo que para ella fue solo mal cuerpo, a mi me tuvo varios días temiendo a la fiebre. Lo he pillado muy fuerte porque tenia las defensas en el suelo y porque es un resfriado de niña, asi que son peores.

El lunes pretendi hacer pilates, y hasta Chat GPT me dijo que estaba flipando. Así que mi versión de trabajo suave fue ordenar y limpiar el taller y reorganizar la agenda del mes, ya que con el nuevo trabajo a media jornada, voy a necesitar flexibilizar el plan que hice en verano. La verdad es que ésa sesión de limpieza me agotó. Y el resto de la semana la he invertido en organizar el stock, organizar los objetivos con una adaptación a mi nueva realidad, y a gestar ideas a pares en mi cabeza, porque no puedo parar de imaginar nuevas cosas que he de sacar el tiempo de probar. No me da la vida para todo.

Hoy me he levantado con la certeza de que si quiero dormir lo suficiente (que obviamente es una prioridad) debo levantarme un poco más tarde y sacrificar tiempo o de trabajo o de descanso. No me gusta la idea, pero el tiempo es finito. Al final me estoy acostando entre las 00 y la 01, pero no se si es tanto el tiempo de sueño como que esta semana he tenido que dormir incorporada varias noches por culpa del resfriado.  Yo he retrasado media hora la alarma de la mañana y ya iré viendo.

Sea como sea, hoy es VIERNES y mañana libro, así que cuando salga del trabajo a las 22:30 me iré a casa a cenar y me ducharé corriendo para salir a hacer vida social un par de horas. Y ya mañana me encargaré de los mil proyectos de casa: pintar paredes, rellenar agujeritos, pintar la puerta de mi cuarto, limpiar, etc.

Lo que si necesito es dejar planteadas las cenas antes de irme a trabajar, porque luego tengo hambre pero me ganan el sueño y la pereza. Revisaré recetas en ekilu y lo plantearé diferente.

¿Qué tal ha ido tu semana? ¿También te resfriaste?

Novedades novedosas de las que me hacen felis

 Querida amiga,

he estado desaparecidísima. Ya lo siento, de verdad. Pero a cambio te traigo un mega update de mi vida.

Me di una semana de vacaciones, con la intención de descansar y cargar pilas para, cuando volviera, terminar de preparar lanzamientos de nuevos productos, daros la sorpresa de que voy a tener un sitio físico al que podréis venir a verme una vez a la semana para comprar en persona, y un par de cositas más...

Las vacaciones no fueron nada especial, pero me dieron muchas dosis de felicidad: limpiar a fondo en casa, tener tiempo extra para mis hobbies, seguir con la pintura de mi casa, que ya sabéis que llevo todo el verano para poner bonitas de nuevo cuatro simples paredes, y pasar tiempo con amigos y mis perros. Cuando me dicen que me gusta demasiado trabajar no dicen una mentira, pero no soy adicta al trabajo, porque me encanta también mi tiempo libre y amo descansar. He aprendido que descansar es el sustento para la creatividad y la productividad. Incluso volví a verme las pelis de fast and furious. Y saqué tiempo para acabar un prototipo de tres en raya que le hice como regalo a mi hermano, del cual fue su cumple durante mis vacaciones, y le hizo bastante más ilusión de la que me esperaba. Creo que quiero publicar una serie de fotos del proceso de ése tres en raya, como recuerdo de lo que fue para mí crearlo... Pero me lo voy a pensar, porque quizás lo estudie para traerlo a la tienda, con sus mejoras incluidas. ¿Qué os parecería un tres en raya diseñado específicamente para tí con tus cosas favoritas? Uno de patatas y huevos fritos, o de harry potter, o de tus mascotas... Y que sea portátil, mini y magnético... No sé, tiene mucho potencial y debo estudiarlo bien. 

Como remate, mis vacaciones acabaron un día antes, porque me llamaron de un sitio para trabajar, al que le había echado el currículum en abril. Me ofrecían lo que mejor me va a mi: un trabajo de dependienta, fácil de hacer y que no me tenga que llevar a casa, a media jornada. Lo justo para cubrir gastos de la vida adulta, dejar de estresarme tanto por la falta de solvencia económica, y además seguir teniendo tiempo de sobra para mi tienda. No es totalmente perfecto, por supuesto, pero me voy a saber apañar. Ha sido una sorpresa bonita, pero un estrés porque es un cambio de paradigmas para el que no estaba concienciada, aunque he tardado una hora en cuadrar horarios de trabajos para poder con todo.

Y ésta noticia nos lleva a la semana en que estoy escribiéndote y publicando esto. Ésta será probablemente mi semana más dura, porque me están formando a ritmos forzados y estoy trabajando el doble de horas de las que habíamos hablado, para que la semana que viene pueda hacer mi trabajo en la tienda perfectamente. Así que ésta semana me toca ser más amable conmigo, y más paciente, y no agotarme intentando llegar a todo. Y mover fechas límites, porque no voy a poder llegar a ellas, pero no se acaba el mundo, porque van a hacerse todas las cosas igualmente, y no voy a abandonar nada. Soy feliz porque el destino me ha traído el alivio económico que tanto necesitaba, y con él me ha dado un horario estable y rutinario que es compatible con mi vida y mis necesidades laborales. Y aunque acabe los días mucho más cansada, estaré mejor. Y me permitirá crear con más calma. Voy a traeros las novedades cuanto antes, pero ya no habrá prisa por generar nada, y éso es un regalo.

Te deseo que tú también recibas aquello que tanto pides al universo, y espero que me lo cuentes cuando lo consigas. Muchas gracias por alegrarte conmigo.

Qué semanita

 Querida amiga,

Es la tercera vez que empiezo esta carta hoy.

No es que no sepa qué decirte, lo que no se es qué elegir contarte. Porque hay tanto dentro de mí...

Mi semana ha sido algo oscura en mi ático, porque mi cabeza está siendo un poco dura al respecto de no acabar tareas invisibles. También fue bien porque mi amiga de toda la vida está de vacaciones y hemos quedado algunas tardes, incluso fuimos a la playa. Soy feliz, pero. Ya tu me entiendes. Siempre es lo mismo: autoexigencia y miedo a la precariedad económica eterna.

Tengo suerte, porque sé hacia dónde quiero ir. En qué quiero gastar mis días y mi tiempo. Por qué merece la pena acabar exhausta. Y sí, hay partes de mi vida que están aún muy lejos de lo que me gustaría que fuesen, pero lo dijo Mazza en la Velada del Año V, lo importante es acostarte cada día sintiendo que pusiste un granito más de arena en tu sueño.

Estoy empezando a sospechar que tendré que aprender a ser feliz con el cansancio, porque definitivamente no me está abandonando, y sé cómo aliviarlo, pero no puedo hacer nada al respecto, así que esta tarde saldré a tomarme algo con mis amigos y a tener vida social de calidad, y ojalá con éso me de suficiente gasolina para poder con el resto de la semana.

Por cierto, te cuento un spoiler como premio por haber llegado hasta aquí una vez más. En agosto voy a hacer algunos directos en tiktok trabajando por las mañanas. No tengo una gran cámara aún, pero ya he conseguido mejorar el micro, así que espero que te gusten y que te pases por ahí a apoyarme, si puedes. 

Ah! Como update de mis animales: a Dahlia le bajó el viernes pasado su primera regla. Al final no salieron más pollitos, pero el peque que sí salió del huevo va a ser Nuggets, y está precioso y sembradísimo montado en el lomo de su mamá. Va sacando colores en las plumas, que parece que serán blancas y negras. Si quieres verle más, en mis stories iré haciendo updates.

Sin más, espero no haber sido muy caótica o muy críptica, feliz semana amiga.

Sinseramente

 Querida amiga,

para explicarme y que me entiendas, tengo que contarte las cosas a medias, porque tampoco quiero destriparte la sorpresa.

En septiembre te contaré de qué va la sorpresa, pero es algo que se desde principios de verano y que me ha devuelto la motivación y me ha dado una dirección. Me motivó a darle una vuelta a la empresa, porque sentía que era poco yo, y qué ajena se siente una cuando no se reconoce en su trabajo. No es como que no me gusten mis productos, que todo lo contrario, sino que mis productos sólo dan voz a una parte de mí, igual que mi contenido de redes sociales. Es parte del proceso de crear que te des cuenta de que faltas tú en esencia y encuentres la forma de meterte de nuevo en el interior de todo lo que haces.

Como consecuencia de ése descubrimiento, decidí que mi contenido en redes sociales debía ser más yo, y demostrar más lo mucho que me importan mis creaciones, mis clientas y mi trabajo en general. Por eso, lo primero que hice fue retomar éste blog. Pero con una perspectiva más humana. Más honesta y más profunda.

Al fin y al cabo, el río crecido es mi definición de mí misma y mi personalidad. Yo soy aguas profundas, aguas rápidas e intensas, aguas que a veces arrasan y a veces sólo empapan. Y no digo que siempre sea río crecido. Soy río en todas sus versiones, pero sobre todo me reconozco así, salvaje y fuerte, un fenómeno de la naturaleza. Y no significa que siempre me guste serlo, pero no negarme me ayuda a ser menos destructiva y usar mis aguas bravas para el bien. 

No soy elegante ni mesurada, yo soy río crecido.

Como amo la profundidad, me siento más cómoda con el contenido que voy a sacar alrededor de los nuevos productos que estoy creando. Porque sí, estoy creando productos nuevos. Productos que tienen más bien poco en común en estilos, pero que todos son muy yo. Todos responden a mi identidad de una u otra manera. Y he aprovechado para que no todos sean pendientes. La verdad es que tengo ganas de ver los resultados de las grabaciones y las fotos, y ver qué os parecen. Tengo tantas ganas de enseñároslos que me cuesta no hacer un spoiler.

Por otro lado, ayer nació un pollito, de seis huevos que estaba incubando la gallina, y no sé si es que hay varios y que sólo se ve a uno a la vez, o que realmente sólo hay uno, porque es bastante difícil ver bien si la gallina no se levanta del nido. Si hoy no nace ninguno más, los otros son huevos que hay que tirar, y a ver quien es la chula que le mete la mano a la gallina para quitárselos y que deje de estar clueca por huevos que no tienen futuro. Aun así, el pollito es taaaaaan mono.

Las paredes del taller siguen en proceso, me quedé pendiente de rellenar boquetes con aquaplast en una pared que ya había rascado. Estoy tan cansada últimamente que no le estoy dedicando tiempo a eso. Y aunque me siento culpable por ello, me lo estoy medio perdonando porque sé que debo respetar mis descansos para no acabar muerta.

El fin de semana pasado se me rompió el bolso, tengo que comprarme uno, y a los pocos días atravesé con el pulgar la tela de mis braguitas al subírmelas, así que creo que es una señal para comprar algunas nuevas... ¿Podéis comprarme pendientes para que pueda reponer toda la ropa que he ido perdiendo a lo largo de éste caótico año? JAJAJA

En resumen (acabo de escribir serumen, la dislexia amija), estoy trabajando en hacer cosas muy emocionales, muy personales y que cada nuevo producto sea un poco parte de mi esencia. Y eso lleva mucho tiempo, mucho trabajo invisible y mucha dedicación, pero me hace muy feliz.

Un sube y baja

 Querida amiga,

¡menuda semana!

Esta semana por fin conté el proyecto secreto número 1: un rinconcito feliz en el salón de uñas de Mort Nails en el que podéis encontrar una pequeña selección de productos del Río Crecido, con un pequeño descuento, para que podáis completar el outfit tras una sesión de manicura.

Preparar ése stand me ha llevado más tiempo del que me habría gustado, pero lo he conseguido sacar en Julio, lo cual me alegra, porque pensé que lo prepararía en dos días y después empecé a temerme que tardaría más de un mes en acabarlo. Pero no quería dejarlo de cualquier manera, porque quiero hacer las cosas con mimo, y ésta oportunidad que me ha dado Clara lo merecía.

También he protagonizado una fuga de la cárcel durante ésta semana. No, no era una verdadera prisión. Era una metáfora de Austin Kleon que me encanta, en la que explica que le parece ideal vivir como un preso, con una rutina estricta y muy medida, pero escaparse de vez en cuando de la cárcel. Pues eso hice yo: me fui a la playa media mañana. El agua estaba perfecta, el ratito de sol me sentó genial y, aunque me quemé, no fue casi nada, así que fue la escapada perfecta. Y, ¿sabes qué es lo mejor de ir a la playa? Volver a casa y darse una ducha fresquita, quitarse la sal y la arena, escurrir el bikini y comer algo rico.

También ha sido una semana de dudar mucho de mí misma, porque hice mucho trabajo invisible que me ha hecho sentir que no hice lo suficiente. La realidad es que hacer planes de agendas de trabajo, de redes sociales, crear guiones y anotar cosas en listas puede parecer una forma de procrastinación. Y a mí misma me lo ha estado pareciendo. Pero conseguí sacar el guion y el texto de la presentación en redes de lo del stand en el salón de Clara el lunes, y así pude cuadrar agendas con ella, y hacer las cosas a la primera, sin complicarme la vida en absoluto. Lo que hubiera supuesto horas de trabajo, lo hice previamente y así pude hacerlo en minutos. Así que me estoy agradecida por adelantar ese trabajo, porque ha quedado orgánico y muy simpático en redes, y ya lo dijo Abraham Lincoln: 

Dame seis horas para talar un árbol y pasaré las primeras cuatro afilando el hacha.

En resumen, que aunque me sienta muchas veces que no hago lo suficiente, estoy siendo muy productiva, pero en cosas con un avance silencioso. De hecho, ahora mismo estoy vibrando internamente por sentarme a crear y diseñar guiones de todos los contenidos que haga a lo largo del mes, cosa que no tiene sentido porque no estoy para nada enfocada en crear contenido, sino en producción y diseño. La magia de que te guste tu trabajo, supongo.

Como sea, os dejo que se me hace tarde y quiero avanzar un par de cositas antes de comer. Que por cierto, también estoy contenta porque esta semana he hecho el deporte que quería hacer y comí cosas nuevas y me gustaron. ¿En qué estás pensando mejorar tú?

Ya quiero hasta irme a la playa

 Querida amiga,

quizá debería evitar escribir estos blogs los viernes, porque a éstas alturas de la semana estoy tan cansada que no puedo hablarte de otra cosa. La realidad es que tener varios proyectos y además tener que hacer virguerías para ganar algo de dinero con el que financiar la vida adulta y los proyectos, es algo agotador ya de por sí.

Mi cabeza tiene muchos pensamientos intrusivos que se convierten en bucles eternos mentales, supongo que muchas de vosotras me entenderéis. Y llevo UN AÑO detestando el color de las paredes, el color del escritorio... Y por supuesto estoy haciendo ésos cambios en mi tiempo libre, poco a poco, sacrificando el orden durante unas semanas a cambio de seguir teniendo un poco de espacio libre en el que descansar y trabajar para no sufrir una embolia con las prisas mentales.

Me esta quedando precioso el taller. Ya lo veréis. Además mi padre encontró un mueble de ikea quemado en la basura, y lo estoy restaurando para ponerlo sobre el fregadero y usarlo para guardar el trabajo al final del día y que no coja pelusas y pelo de perro en las horas de descanso y hasta que me pueda sentar a continuarlo. Tengo tantas ganas de verlo acabado todo...

También estoy ya preparando y planteando el trabajo de redes sociales de los próximos meses, porque pronto podré ponerme con ello de nuevo. Y quiero reenfocar el cómo yo trabajo las redes sociales, porque quisiera que fuese todo más yo y parte de un proceso sagrado de soñar y hacer realidad un producto, darle una carta de presentación y lanzarlo al mundo con su coraza de personalidad bonita y reluciente, para que pueda con todo por sí solo.

Tengo tantas ideas, tantos proyectos y tantas ganas de todo, que a veces me puede la impaciencia, y a veces la frustración. Otras me quita el sueño el ansia pura de sentarme a darle forma a todo, y generalmente me paso el día mediando entre todas esas emociones para no dejar de comer, de dormir, de descansar y de hacer vida social. Aunque de todo haga un poco lo que medianamente pueda. Ojalá pudiera tener energía para hacer más, porque las ganas sacan las fuerzas del mismo tarro que la rutina. No sé cómo lo hacen las que además tienen bebés y sacan adelante todo sin dejar de hacer ejercicio, limpiar y cocinar para comer sano. 

Sea como sea, me quedan 40 días más o menos para las vacaciones y tengo unas ganas locas de descansar, así que voy a sacar un rato para ir a la playa una horita. ¿Cuándo os tocan las vacaciones a vosotras?

Abarcar de más

 Hola, amiga.

¿Sabes cuando tienes una semana dura, en que todos los días entran en la categoría de días que es mejor quedarse en la cama quieta y en silencio, y que trabajas muchísimo y parece que no has hecho absolutamente nada? Súmale tener la regla, dos proyectos entre manos y complicarte la vida tú sola añadiendo: Pintar las paredes del taller y forrar el escritorio.

Lo siento, lo de las paredes y el escritorio son imprescindibles. Ya no lo soportaba más. Al principio me hacía gracia que el escritorio fuese naranja butano, pero con las horas y horas de trabajo, he dejado de soportarlo y pasado a detestarlo con la fuerza de los mares así que debía desaparecer. Lo que nadie te cuenta es que forrarlo con un papel adhesivo se lleva un buen par de horas, y que después descubres que ahí falta algo más para poder lavarlo si lo mancho, y que necesito un forro de libros autoadhesivo, que se ha llevado otras 2 horas de mi vida y ha quedado con microburbujas. Que os lo cuento porque a mí me tiene un tic en el ojo y he decidido compartirlo y que vosotras también tengáis un tic nervioso y no podáis parar de verlas. Aquí se comparte todo, estamos juntas en lo bueno y en lo malo. Lo bueno es que a simple vista ha quedado perfecto. Y lo de las paredes... Me está costando porque he peleado y discutido con el rodillo, la pintura, las paredes y con mis ganas de acabar. Es un beige casi blanco, pero de todas formas las puertas, que supuestamente son blancas, exigen un lijado y pintado porque son color crema amarillenta... Así que cuando consiga acabar con las paredes he de empezar con las puertas. Una fantasía, un regalo, una ilusión que me hace cual niña la mañana del 6 de enero.

El caso es que no doy a basto, y que la culpa es mía por pedirme más de lo que podría dar y encima no perdonarme no dar más de mí cuando estoy atravesando una regla dolorosísima (no se por qué pero la primera del verano siempre es una odisea) y además tengo la energía bajo mínimos. La casa desordenada, el taller asqueroso y empantanado de trabajo y pintura, la batería social en números rojos y una sensación de soledad cada vez mayor.

Pues aún así, estoy muy orgullosa de mí. Porque comprendo mi sentimiento de culpa pero no dejo que me avasalle, porque no tiene razón, pero sí lógica. Porque puedo entenderme y priorizar con cabeza, dedicando mis escasas energías a lo que yo considero que es más importante y no más urgente. Porque he sabido descansar y he sabido trabajar concentrada y motivarme. Porque soy humana, me quiero, me respeto y me acepto. ¿Y tú, también tuviste una semana complicada?

Una lucecita de emergencia

Hola amiga,

Estoy teniendo unos días bastante intensos de trabajo… pero estoy feliz. Feliz porque no estoy haciendo nada que no disfrute. Feliz porque tengo mil millones de ideas y los modelos nuevos salen de mi imaginación en segundos. Y, sobre todo, feliz porque empiezo a ver luz en el túnel. No es el final, pero es como encontrar una lucecita de emergencia a mitad de camino. Jajaja.

La verdad es que crear colecciones y productos nuevos, con sólo el verano por delante para hacerlo todo, va a ser un reto. Así que, para no volverme loca, he decidido diseñar cada producto de principio a fin antes de pasar al siguiente. Puede parecer una forma lenta de trabajar, pero me ayuda a no dejar nada a medias. Cada pieza que saque estará lista para enviarse o entregarse sin complicaciones.

Voy a dejar el contenido un poquito más aparcado durante un tiempo —pero no para siempre—, sólo hasta poder hacerlo con más cabeza y mimo. Porque quiero cuidar cada detalle: diseñar el contenido de CADA producto por separado. La idea es gestar bien cada pieza, hacer una pequeña remesa inicial para ver si os gusta, preparar su contenido para redes y tienda con cariño, diseñar sus tarjetas en el formato que necesite, probar bien el producto y ajustar lo que no funcione como me gustaría.

Voy desarrollando cada diseño por separado: la pieza en sí, su pequeño stock inicial, las fotos, su presentación… como un mini proyecto completo antes de pasar al siguiente. Así evito prisas, errores y retrasos.

Tener un objetivo claro y medible hace milagros con la constancia. Dedicar un rato a planificar el tiempo futuro y crear metas realistas me ayuda a digerir mejor el trabajo, y salir del taller con la sensación de que hice lo que debía, o al menos, que di lo mejor de mí.

Sinceramente, ayer pasé la mañana organizando el trabajo en pasos más pequeños y por semanas, para poder sacar un mínimo de productos a tiempo sin volverme loca. Así, cuando llegue septiembre, si se da eso que os mencioné que estoy tratando de conseguir, podré tener más tiempo para producir novedades y reponer lo que se haya agotado.

No lo he planeado todo al milímetro (porque cuando la vida se sale del calendario, la culpa me aplasta), pero la intención es clara: producir novedades estos meses, de distintos estilos y tipos, ver qué os gusta más, y a partir de ahí, decidir qué repetir y qué dejar ir.

Gracias por estar al otro lado. Tu presencia y apoyo me empujan a seguir creando con ilusión.

Mundana

Querida amiga,

Estoy siendo inconstante, pero mi cabeza no suelta la sensación que tengo una y otra vez de que estoy desnudando mi Río Crecido y haciéndolo más de carne y hueso. Quizás por eso me está costando ser constante. Y es que no es fácil cambiar cosas de un proyecto que, no es que sea más o menos personal, es que es parte de una misma, porque lo haces desde el corazón y desde la ilusión, desde todo el esfuerzo, las horas de formación y las horas de "descanso" en que das vueltas a las ideas y problemáticas que estás buscando solucionar en tu trabajo. A veces creo que pongo demasiadas expectativas.

Días como hoy quiero hacer tantas cosas que, según iba escribiendo en la agenda, iba sabiendo que no lo voy a conseguir hacer todo. Es imposible. No hay horas ni energía material en una simple semana  para hacer todo lo que me he agendado para hoy. Y llevo desde el miércoles pasado enferma. He estado cinco días en cama con fiebre alta y aún me cuesta comer. Así que soy completamente consciente de que debo ir con más calma de lo habitual, porque mi cuerpo no puede seguirle el ritmo a mi cabeza por millones de razones. Pero me hace feliz ésa lista. Porque hay cosas que ya estaban y hay cosas nuevas, porque todas me apetecen y porque en ninguna leerás "editar". Lo mal que me llevo con la edición es increíble.

En segundo plano, estoy madurando cómo crear el contenido que quiero crear sin hacerme sentir rechazo mientras lo creo, porque he descubierto que cuando me siento a hablar a cámara empiezo a bostezar en bucle y acabo cansándome de más. Tengo que probar ésas soluciones que se me han ido ocurriendo, a ver si me funcionan. Y si no, pedir más ideas a mis amigas, porque conseguir darle la vuelta a una situación es una habilidad dichosa que ellas tienen en su haber. Y para éso están las amigas. Si a ti se te ocurre una solución, porfa amiga cuéntamela en comentarios aquí abajo o háblame por Instagram. Ya te iré contando qué tal me va con éstas ideas.

Para rematar, quiero confesarte que estoy trabajando en una nueva dirección de la empresa. Una que ojalá pueda contarte pronto, aunque mínimo van a pasar semanas antes de que pueda decir nada. Pero a mí me tiene la ilusión renovada y las ganas de que salga adelante son reales y enormes. Mientras tanto te diré que estoy enfocándome en novedades y otros tipos de productos, por supuesto también hechos a mano. También quiero mejorar el sistema de encargos personalizados, porque siento que se atasca mucho el proceso de selección de diseños y muy probablemente sea culpa mía por no saber ilustrar mejor mis ideas, así que estoy dedicando tiempo a mejorar ésta parte, para así comprobar si funciona mejor o no. Y será un trabajo lento, arduo y seguro que repetitivo, pero como hay mil cosas por hacer, seguro que puedo descansar de una tarea con otra, y así ir quitándomelas de encima. Al principio sólo parece caos, pero con el tiempo empieza a notarse el orden y a salir todo adelante.

Gracias por, un viernes más, leerme y dedicarme éste ratito, amiga. Nos leemos pronto.


Los cambios de ritmo

 Querida amiga,

Instaurar nuevas rutinas nunca es fácil, porque el humano tiende a repetir patrones por naturaleza. Siempre me siento desorientada, agotada y pierdo el sentido de pertenencia cuando cambio de rutina, pero es sólo cuestión de tiempo y paciencia que se vuelva menos pesada y más natural. Y es el momento perfecto para cambios bruscos de vida, porque te obligas a replantearte todo y eres más consciente de en qué empleas tu tiempo y energía.

Me encantaría hacer mil cosas cada día, pero parte de trabajar en una rutina nueva es asumir desde el principio que no es factible porque eres humana. Los motivos de por qué nos gustaría ser capaces de hacer trescientas cosas diferentes cada día... Mejor las dejamos para otra semana, porque da para podcast.

A mi, por ejemplo, no me funciona el no parar durante el almuerzo para evitar apalancarme y que me cueste menos ponerme a trabajar de nuevo, porque no es realista. A ésas alturas del día ya estoy bastante cansada, y prefiero dedicar dos horas o tres a descansar profundamente y quizás poder trabajar por la tarde un ratito más, o incluso no trabajar la tarde, a llegar a las 18 de la tarde durmiéndome sentada. Y sí, ya se me ocurrió a mí solita lo de madrugar más... Pero me gusta dormir 8 horas, llámalo capricho si quieres, y tampoco me gusta madrugar, así que si yo puedo elegir mis horarios, prefiero no tener que ver amanecer. 

El caso es que cuando creas una rutina tienes que tener en cuenta qué necesitas hacer cada día, y qué querrías hacer cada día, y luego ir renunciando a expectativas cuando, optimista de tí, planeaste que harías diez cosas de trabajo en dos horas y descubres que, a duras penas, alcanzaste a hacer una cuarta parte. E ir conciliándolo todo con tus límites, porque nadie debería tratarte como esclava, pero tú tampoco amiga...

Por cierto, estuve trabajando con ésta playlist y me dio mucha somnolencia, así que si necesitas algo para bajar las revoluciones, es perfecta.

Sé que debería haber salido esto el viernes, pero sinceramente no me dio la vida para llegara tiempo y no me siento culpable por ello, y éso también forma parte de éste proceso. Me esforzaré para llegar a tiempo ésta semana.

Hasta el viernes, amiga mía 🩵


Vuelta a empezar

Querida amiga,

te voy a llamar así, y espero que no te importe, porque así te voy a tratar. Quiero compartir contigo cosas que sólo se comparten con las amigas, así que espero que sepas ser una buena amiga para mí.

Hace mucho tiempo que ésta idea existe, y creo que no la mantuve en el tiempo porque entonces no encajaba con mis objetivos, aunque siempre me ha parecido una fantasía de idea para poder hablar contigo, de tú a tú, siendo honesta y no pretendiendo que ésta vida es fácil de transitar. 

Quizás ahora vuelvo a retomarlo desde otro lugar, con más tablas y con otros puntos de vista, porque he pasado un año entero cambiando y aprendiendo cada día, y en aquel entonces llevar éste blog no sólo era casi misión imposible, sino que además perdía todo el sentido de su existencia constantemente. 

A día de hoy me siento más estable porque ya "domino" lo básico: ya sé editar videos sin mucha parafernalia, y sin editar durante días un video de 30 segundos. Ya sé trabajar grabándome, sin que me lleve muchísimo tiempo y desgaste mental y emocional. Ya sé cambiar de tarea o dejar de trabajar cuando mi energía no acompaña y me siento agotada, porque si sigo trabajando es probable que me queme y necesite unas vacaciones de urgencia en las que me suelo sentir frustrada y poca cosa. Ahora sé no llevarme el trabajo a la vida social o a mi tiempo libre. Y que sepa hacer todo esto no implica que lo domine perfectamente, sigo tropezando porque sigo aprendiendo y evolucionando, y, sobre todo, sigo siendo humana e imperfecta. 

La idea es contarte a ti, querida amiga mía que me sabrás escuchar y comprender, qué me ha pasado cada semana, como una carta semanal en la que te cuento qué sucedió y si aprendí algo o no. Y ojalá tú me respondas en comentarios si se te ocurre alguna forma de ayudarme o consolarme, o incluso que me des ideas para celebrar los pequeños logros que, a veces, una pasa desapercibidos porque la vida va demasiado rápido. 

Mi intención es aprovechar éstas cartas y un par de sitios más para crear un contenido que refleje lo que soy y lo que quiero tener en mi vida. Que sea intenso y profundo, que se fije en las pequeñas cosas, que disfrute de pequeños momentos y sepa escuchar... Y me haría muy pero que muy feliz que me acompañaras en éste viaje tan personal y qué suerte si te ayuda a ti también a centrarte en lo importante, más que en lo urgente.

Éstas últimas semanas fueron muy estresantes, tengo incluso un brote de acné, por la frustración de haber estado desconectada de mis objetivos, y el simple hecho de haber decidido volver a escribir aquí, para ti y para mí, y el haberme sentado a escribirte esta carta, ya me ha hecho sentir menos desenfocada y más yo misma. Y a veces, ése logro de sentirte reorientada y en una dirección clara que, quizás no sea la mejor estrategia, pero que es más afín a mí misma, es un precioso regalo que no siempre se sabe disfrutar. Por hoy, me vale con ése primero pasito y lo voy a celebrar con una peli y una tarde en el sofá, porque me lo merezco, porque es viernes, porque ha sido duro el camino hasta aquí. Porque cambiar no es fácil, pero sí es parte de reconocerte a tí misma como eres. O al menos, éso es lo que pienso yo.

Te leo en comentarios, y te veo el viernes que viene, porque yo tengo muchas ganas de seguir con ésto.

Buen finde amiga.